Iwori Bofun

By Orula
In
Aug 26th, 2014
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Patakín:

Era un pescador que se desenvolvía bien en su trabajo, pero era muy individualista con sus compañeros. Este pescador siempre le hacía ofrendas a Yemayá. Un día el pescador se casó y al pasar el tiempo su señora salió en estado en varias ocasiones pero nunca lograba que sus embarazos llegaran a feliz término, pues los abortaba y el pobre hombre estaba ansioso de que su mujer pudiera lograr un hijo.

Un día el pescador se decidió a ir a casa de Orunla quien le vio este Ifá y le dijo: usted siempre le ha hecho sus peticiones a Yemayá y ahora para que usted resuelva su problema, primero le pide permiso a Yemayá y después le formula la petición que usted desee y verá como ella se la concede.
Así lo hizo el hombre, fue a donde estaba Yemayá, y le pidió permiso y después le dijo: madre mía, yo deseo tener un hijo y vengo a pedírselo a usted para que me lo conceda; Yemayá le dijo: bueno vamos a hacer una cosa, yo le voy a conceder lo que usted me pidió, pero lo único que no se puede determinar es si es hembra o varón, Olofin es quien único lo puede determinar. Si es varón tiene que ser awo de Orunla y si es hembra cuando sea señorita tiene que casarse con un hijo mío. El pescador aceptó lo que le había propuesto Yemayá y le cogió una gran roña a Orunla llegando a pensar y a decir que éste no sabía nada y que tuvo que mandarlo a casa de Yemayá. También Yemayá le había dicho al pescador que le diera un tolo tolo, que después lo abriera bien y lo hirviera con omi de ile ibu y durante siete días su mujer se lo tomara como agua común.

El pescador hizo la obra y al poco tiempo su señora volvió a salir en estado. Fueron a casa de Yemayá, se arrodillaron delante de ella, dándole las gracias y Yemayá les dijo: acuérdense del pacto que nosotros tenemos. A los nueve meses nació una hermosa niña y ya Yemayá tenía un omo en casa de Orunla que había cumplido los siete años y había recibido la ceremonia de Ifá.

Cuando la niña cumplió los tres años se enfermó y la madre a escondidas de su esposo la llevó a casa de Orunla, el que le dijo a la madre que había que asegurar la vida de la niña con idefa y además le dijo, su hija va a ser muy inteligente y cuando sea señorita tendrá que casarse con awo. A los pocos días se puso bien, entonces la mujer se lo contó todo a su esposo quien le contestó acaloradamente: primero prefiero verla muerta que casada con awo.

La niña fue creciendo y le llamaba la atención el hijo de Yemayá y la mujer le suplicaba al esposo que permitiera esas relaciones pero él se negaba rotundamente. Un día cuando el padre salió a pescar, se llevó con él a su hija y después lo siguió haciendo con la deliberada intención de irla alejando de aquel muchacho. Resultó que un día la joven se cayó del bote y el padre para salvarla se tiró al agua cosa que pudo lograr a duras penas, pero él se ahogó, produciendo así un cambio en la vida.

Poco tiempo después la hija del pescador se casó con el awo de Orunla que era hijo de Yemayá.

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