Iwori Bogbe

By Orula
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Aug 26th, 2014
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Patakín:

La tierra de abe ori era pobre y en ella vivía un awo que se llamaba Ifá Pole, quien vivía con mucha preocupación, porque su tierra no progresaba en nada.

Un día su hijo, que se llamaba Ifá She le dijo: padre yo necesito ir a buscar nuestra suerte, y la de esta tierra. El padre se puso bravo con el hijo y lo castigó. El hijo comenzó a llorar y se quedó dormido, empezó a soñar con Orunla, éste le dijo que le diera una adie dun dun y una fun fun a Ifá y a su leri; que la pelara bien delante de Orunla:

“Peleka pele Orunla
Pele pele Peleka
Pele Orunla pele pele”.

Aquellas plumas que iba arrancando iban formando una tormenta, que después la encontraría y así sería la suerte de ellos y de esa tierra, la cual él tenía que visitar y que se llamaba Ifá Bi Ashé.

El awo se despertó asustado y se fue para el patio de la casa a coger la adie. Su padre al verlo, se pone bravo y molesto, entonces él le contó lo que había soñado; el padre le respondió que eso era mentira, y se fue a acostar al pie de una mata de álamo que había en el patio, y allí se durmió, momento en que Ifá She aprovechó, cogió la adie y se la dio a Orunla y a su leri. En ese momento entró Elegba que le dijo: te vine a buscar por mandato de Shangó, Ifá She le respondió que no podía ir, y le contó lo que le sucedía con su padre. Elegba se puso a cantar:
“a fefe ka oru Orunla Ifá oueri baya baya Iwori Bogbe a fefe”.
Se formó una tormenta e Ifá She se marchó con Elegba, y el padre quedó muerto; Ifá She siguió junto con su Ifá porque la tormenta no se contenía y Elegba cantaba: “Ifá She peyeri fa a fefe abeyeri Shangó abeyeri lona Shangó, Shangó abeyeri lona Shangó”.

Elegba le dijo, no mires para atrás, y la tormenta limpio la tierra. Así llegaron a la tierra donde estaba Shangó. Ifá al verlo se inclinó de rodillas delante de Shangó y le saludó; Shangó le dijo: pon tu Ifá y tu tablero en el suelo pues dentro de tres días tengo que hacerte una ceremonia, pero ahora vamos a comer ila y amala, que es lo que tengo para brindarte, y se sentaron a comer. Shangó le dijo que se estuviera tranquilo que su suerte estaba definida, tú sí que vas bien, esto tenía que suceder.

A los tres días Ifá She se había convencido de lo que había dicho Shangó, y este le dijo: te voy a poner con la suerte que tu padre tenía que haberte dejado a ti; y le envolvió en hojas de álamo, llamó al eggun y le dio akuko fun fun y le dijo: toda la suerte la tendrás con Orunla, Shangó y Elegba, pero le tendrás que hacer mucho caso a Orunla. Cuando Shangó estaba en esta ceremonia cantó:

“Fefe ni aye
Aye agba wawa lore
Fefe ni laye
Agba loda eggun
No su baba Orunla
Agba loda fi abi
Laye awa loda”.

Salieron caminando y llegaron a la tierra, la de Oshún y Olorun, que estaban esperando a un awo para que la gobernara. Shangó le dijo que anduviera siempre con Elegba; y le dijo: ¿tú ves esta tierra?, es la que tú vas a gobernar, algún día te visitaré; allí te vas a encontrar con tu madre que tiene fuerza divina, y te ayudará, ella se llama Abelloni.

Así lo hizo este, Olorun le había dicho a Abelloni, que venía un awo para aquella tierra el cual era su hijo, que ella lo ayudara cuando él llegara. El primero en entrar fue Eshu, ella traía una calabaza en la mano y dijo: mira Olokun por ahí viene Elegba y Olokun le dijo también viene tu hijo, y ella contestó no lo veo. Olokun y Abelloni se pusieron a cantar: “Elegba gbogbo ni boshe Iwori agba lode agba owo gbogbo ni boshe”.

Les dieron las dos eleguede a Eshu, este cogió el agogo y empezó a cantar: “agogo ni le agogo awo ni Ifá agogo ni le”.

De pronto apareció Ifá She y se arrodilló delante de su madre y de Olokun, y vio como estaban regadas las plumas según Shangó le había dicho, se lo dio a su madre y Elegba y Olokun recogieron las plumas para ebbo; su madre lo paró en el centro de la tierra que él iba a gobernar. Toda la gente se aglomeraba a su alrededor, pero él le dijo: hasta que no venga Shangó no tengo ni voz ni mando; Elegba sale y busca Shangó para que sea testigo, pues el que me dio la suerte de encontrarme, gobernarás muchas tierras, pero tendrás que caminar. Esta es la tierra que tendrás que gobernar.

Elegba fue a buscar a Shangó; la gente hicieron una casa para que Ifá She viviera; Shangó regresó con Elegba y le dijo que hiciera ebbo a todos con tierra y se formó un viento y recogieron sus tierra y hojas que estaban en el aire. Ifá She hizo el ebbo. Abelloni llamó a Shangó, Elegba y Olokun y fueron para debajo de una mata de álamo, que estaba en el patio y le dijo: mi hijo yo sé que tú tienes un sentimiento conmigo, pues yo me pelee con tu padre, y le contó lo sucedido, y le dijo, tienes que irte a caminar, yo querría tenerte siempre a mi lado, para que no pasaras trabajo, pero él no quiso, bueno yo estoy aquí con la riqueza de todos los oshas que yo gobierno y que tienen fe en mí, y la de tu padre que se fue a morir a otras tierras, es tuya. Cuando ella terminó sintió una voz que le pedía perdón; la suerte es tuya y Shangó lo consagró, cogió la guinea, comió y se lo cocinó con gbogbo ashé; entonces este guineo se le da junto a Shangó y eggun.
“Iwori Bogbe Iwori Bogbe bara boshe weri Olokun. Boro boshe meri Orunla boro boshe meri agderi boyo ni boshe orishaoko ganga ni lode meri nile baba loke Oloddumare Orunla a ni Iwori bogbo.

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