Iwori Obara

By Orula
In
Aug 26th, 2014
0 Comments
316 Views

Patakín:

En la tierra de obe meku, gobernaba un rey, que era muy bueno y bondadoso con todos sus súbditos, los cuales hacían de él lo que les venía en ganas y así, el que robaba no era después castigado, porque lo convencía, llorándole y prometiéndole que esa persona no iba a delinquir más y el rey se apiadaba y lo soltaba y al que le habían robado el propio rey le entregaba de lo suyo para que quedara contento.

Y por esta razón en aquella tierra existía el robo, la corrupción y el vicio en general.

Un día se celebró una reunión de gobernantes, en una tierra cercana y este rey también asistió a la misma y los restantes monarcas presentes le echaron en cara que por ser hombre de tan buen corazón en su tierra todos hacían y deshacían y él no castigaba a nadie y eso era un ejemplo negativo para sus respectivos reinos. Al terminarse este concilio, el rey de la tierra obe meku se retiró muy triste y abochornado y al llegar a su pueblo, reunió a sus ministros y les pidió consejos y estos le hablaron rudamente, al igual que los reyes en la reunión; excepto el más anciano de todos, que le dijo: majestad, en las afueras de la ciudad, junto al monte orito ota, vive un sabio llamado Orunla, vaya a su presencia y pídale consejos, que él se los dará. Así lo hizo el rey, y al llegar a casa de Orunla, éste le hizo osode y le vio este Ifá, y le dijo: por su buen corazón están abusando de usted, y desde hoy, usted seguirá tratando bien al bueno, pero con el malo no puede tener compasión, para que pueda moralizar a su pueblo, y le marcó rogación con lo arriba señalado.

Después de hecha la rogación dieron el akuko a Eshu y Oshún, las adie a Orunla, a Elegbara y Osun les dijo que ellos tenían que ayudar al rey a sanear su reino. El eya tutu se lo entró a baba y al ponérselo le rezo: “ilu berera aun bereyo aun tirola aun tirolo iyo timole aye aun bere loko uju adifafun yalorde eyebo mekun yewa yoko yewa eure lebo”.

Después de terminar de rezar, Orunla le entregó al monarca el ella tutu y le dijo; adóbelo bien, y cocínelo sabroso para que lo reparta en una gran fiesta que dará en su pueblo. Cuando comenzó la fiesta, al poco rato, todos los delincuentes estaban aturdidos y borrachos, momento utilizado por Osun y Elegbara para detenerlos y cuando volvieron en si le rogaron y suplicaron al rey que ellos se harían personas correctas, que los soltara. Esta vez para sorpresa de todos, el rey no oyó las súplicas y desde entonces y gracias a los buenos consejos de Orunla, la tierra obe meku comenzó a ser una tierra respetada al igual que su rey.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

facebook comments: