Iwori Ogunda

By Orula
In
Aug 26th, 2014
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Patakín:

En este camino Oggún vivía en la tierra oba nire y tenía un hijo con Yemayá que se llamaba awo Nilorun, el que a los tres años Oggún le hizo Ifá y lo quería hacer jefe de su tierra, para que todo el mundo lo respetara y lo considerara; porque esa tierra Oggún tenía que abandonarla, pues Obatalá lo había mandado a buscar para que junto con Yemayá formaran el gobierno de la tierra oba nire.

Viendo Oggún que su hijo no tenía fuerza de mando lo llevó donde estaba Orun por mandato de Elegba y cuando iban por el camino Elegba tocaba su agogo y cantaba: “oba nire Orun ogba niyere ogba nire Orun egun niyere oba nire eggun ogba nire Orun lariye”.

Por el camino Oggún iba recogiendo yaguas, que se las encontraba porque todos los eggun salieron para que su hijo no se asustara y cuando llegaron donde Orun todos los eggun estaban allí y le dieron moforibale a Elegba, a Oggún, a eggun y a awo Nilorun; en eso se aproximaba Shangó, que por mandato de Obatalá iba donde estaba
Orunla y al verlos se escondió y vio todas las ceremonias que Orun le hacía al hijo de Oggún.

Orun le dijo a Oggún: yo le voy a dar a tu hijo gran poder y fuerzas para que obtenga el poder del mundo; le quitó las yaguas que no servían y mandó a los eggun que le buscaran 7 pedazos de yagua, 7 hojas de amansa guapo, 7 hojas de quiebra hacha, 7 hojas de yaya, 7 de jagüey y 7 de muralla. Cuando los eggun regresaban con lo que Orun les había pedido, venían cantando: “onaro Orun oribawo onaro regute Orun oribawo Oggún”.

Salcocharon todas las ewe y lo bañaron con el gran poder de Orun, le hicieron ogbori eleda con eyele meyi fun fun, obi, ori, efun, eku, eya, eran malu y lo fortalecieron bien y mientras hacían esa ceremonia todos los eggun cantaban: “onaro Orun warayonile omowa wao akaro oni odara”.

Cuando le hacían esa ceremonia en la leri, le daban eyerbale a Oggún para poder darle poder; Orun le dijo a Oggún: tú tienes que irte y seguir gobernando la tierra oba nire, para que guardes a tu hijo y seas “el susto de todo el mundo”.

Cuando ellos se fueron Shangó salió de su escondite, llegó al lado de Orun y le dijo: ¿qué cosa ustedes han hecho que yo no he visto?, han hecho muy mal, ese gran poder que ustedes, Elegba y Orun le han dado a esa gente va a perjudicar a Obatalá. Orun le contestó a Shangó: ¿qué tú tienes que ver en esto?, Shangó al momento que llevaba un poco de azufre, sacó la lengua y vibró el terror; Orun se atemorizó y dijo: “el terror” y le dio moforibale a Shangó y este le dijo a Orun, hay otros poderes que no son el susto; pero ya no te voy a dar el recado que te envió Obatalá, que decía que no hicieras esto que hiciste ahora.

Yo tengo a mi hijo que es awo Ifá y se llama Oni Ifá Awo, lo voy a mandar a buscar para quitarle ese gran poder que tiene Oggún y su hijo; y además le dijo: Orun, tú no podrás hacer nunca nada si no me llamas a mí, que yo con mi poder y mi fuerza te daré fuerza a ti.

Oggún llegó a la tierra oba nire junto con su hijo y cuando daban siete sonadas yaguas y las gentes de aquella tierra vivían asustadas con todo el poder de los eggun y Oggún tuvo un tiempo a la tierra en un susto; Shangó llegó donde Obatalá y le contó lo que sucedía y Obatalá consagró al hijo de Shangó con una etu, que se le entregó y le dijo: vete con tu padre Shangó, que te dará el gran poder que tienes y cuando vayas por el camino canta: “etu awayoro baba oni baba obarabi Ikú”.

Y se iba pasando la etu por la cabeza y Shangó iba quemando azufre por el camino hasta llegar a la tierra; Oggún que vio aquello cogió un gran terror, todos los eggun se fueron y Shangó cantaba: “eggun alele olona Shangó awa egun abere Ikú olona ina bawa Ikú “.

Todos los eggun se fueron al recibir el olor característico del azufre y de la candela y la población de aquella tierra despertó con un gran terror y Oggún también se atemorizó, Shangó le quitó a Oggún y a su hijo las yaguas y le dijo: ya se acabará el susto en esta tierra.

Obatalá que venía atrás le dijo a Shangó: ya awo Oni Ifá; recojan las yaguas del medio de toda esta tierra, le hacen a Oggún una casa de yaguas y todos los de esta tierra que adoren a Oggún o a su hijo me lo llevo yo para entregárselo a Yemayá, para que lo enseñe y lo eduque en todo lo bueno.

Obatalá, Shangó y awo Oni Ifá cogieron eyele y a todas las gentes de aquella tierra y a Oggún le dieron eyele. Y así terminó el susto y el terror en la tierra oba nire.

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