Iwori Osa

By Orula
In
Aug 26th, 2014
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Patakín:

Cuando Olofin distribuyó los distintos cargos entre las deidades a Ayaguna le tocó ser el creador de las pendencias y donde quiera que él llegara gobernaba por medio de las armas y así lo hizo en una gran parte de África. Era de espíritu revolucionario y se peleaba con todos los vecinos.

Un día Olofin lo llamó y le preguntó: hijo mío, por qué razón tú gobiernas de forma tan pendenciera si lo que yo deseo es la paz para todos; Ayaguna le contestó, baba, usted siempre está sentado y la sangre no le corre por las venas.

Continuaron las pendencias entre Ayaguna y sus vecinos y a Olofin siempre le daban las quejas de estas camorras y pleitos. Entonces Olofin para ver si Ayaguna se regeneraba le quitó el mando de África y lo mandó al Asia y al llegar allí Ayaguna se encontró a las gentes tranquilas que nunca deseaban pelear y todo era paz y tranquilidad. Ayaguna se dijo: así con esta calma yo no puedo vivir, acto seguido le preguntó a unos hombres cómo era el sistema de vida allí y ellos le contestaron: vivimos siempre deseando la paz y nunca peleamos. Ayaguna pensó: pues de hoy en adelante tendrán que pelear pues para eso soy yo el jefe de todos los guerreros.

Ayaguna se fue a la tribu cercana y le inculcó que fueran a conquistar a la tribu donde él estaba viviendo, diciéndoles que eran bobos. Regresó a su tribu y los arengó diciéndoles que una tribu lejana los venía a invadir y que había que combatir a los invasores porque solo había una alternativa: ser vencedores o vencidos.

Y así continuó sin dejar a nadie en paz alumbrando por doquier la guerra y por donde quiera sembrando discordias entre las gentes, hasta que al fin ardió la guerra por el mundo entero. Entonces los pueblos acusaron a Ayaguna ante Olofin por ser el provocador de las guerras donde Olofin lo mandó a buscar y le dijo: por favor hijo mío, quiero la paz. Yo soy la paz, yo soy ala morere, bandera blanca. Ayaguna le contestó: baba, si no hay discordias en el mundo, no hay progreso; con las discordias avanza el mundo haciendo que el que tiene dos desee tener cuatro y haciendo que siempre triunfe el más fuerte y el más capacitado.

Bien, le dijo Olofin, si es así el mundo durará hasta el día en que tú le des la espalda a las guerras y te tumbes a descansar.

Ese día aún no ha llegado.

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