Ogbe Otrupon

By Orula
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Aug 22nd, 2014
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Patakín:

En la tierra iloban, cuya capital quedaba en el medio del bosque, no se podían obtener los ewe necesarios para preparar los omieros de las consagraciones de Ifá, pues cada vez que alguien las iba a buscar al monte, un ser misterioso les salía al encuentro y los cegaba con la brujería que tenía preparada en un tizón o carbón encendido. Ese era aroni uno de los espíritus del bosque, ser contrahecho y deforme por causa de las distintas guerras en que había participado, ayudando a su amo Osain a ganarlas.

Las víctimas de aroni eran numerosas y un día se enfermó el oba de la tierra iloban y consultaron a Ifá. Salió Ogbe Tumako intori atefa al oba (hacerle Ifá al rey). Nadie quería ir al monte en busca de los ewe y Ogbe Tumako se comprometió en ir a buscarlas, pero nadie quiso acompañarlo. Ogbe Tumako antes de salir hacia el bosque se hizo ebbo con: akuko meyi, ikoko de barro, un porrón con agua y demás ingredientes.

Al llegar Ogbe Tumako al bosque les dio los akuko a Eshu y comenzó a recoger la yerba y al llegar a un claro, ya las tenía todas y las ripió en la ikoko, le echó el agua del porrón y comenzó a cantar. Al ser oído por aroni, este se presentó y le gritó: ¡intruso, como te has atrevido a entrar en mis dominios! Y al instante se lanzó al ataque, tratando de cogerlo con el tizón mágico. Ogbe Tumako cambió el suyere que cantaba como le había aconsejado su padre a Orunmila y esquivando el tizón con la ikoko de omiero, cantó: inu awo ashe wao, inu awo ashe wao, inu awo ashe wao, inu ina yolekun inu awo ashe wao.

En un instante y para asombro de aroni, su tizón cayó dentro de aquella ikoko de omiero y se apagó. Terminando así el poder de la brujería de aroni.

Al comprender aroni lo sucedido, le dijo a awo Ogbe Tumako: eres grande y poderoso y desde ahora deseo aliarme contigo. Ogbe Tumako le contestó: yo no soy grande ni poderoso, mi padre y señor por la voluntad de Olofin, de quien soy solo un fiel servidor, es el grande y poderoso.

Aroni le contestó: está bien, con él deseo aliarme, sellemos un pacto para el resto de nuestros días. Tú me prestarás tu ayuda y yo te daré la mía.

Sellaron el pacto y aroni le entregó a awo Ogbe Tumako cuatro hierbas: peregun, bledo blanco, verdolaga y atiponla, y le dijo: estas son las que abren el camino a todas las obras y consagraciones. Este es mi regalo. Ogbe Tumako le contestó: como prueba de nuestro pacto, me llevaré tu tizón en el omiero para que los demás awoses sepan nuestra amistad.

Aroni le contestó: está bien, pero siempre, para recuerdo de esto, cada vez que tú y tus hermanos rompan hierbas para preparar omiero para consagraciones, echarán un tizón encendido dentro del mismo para que la maldad cese y el bien perdure. Ogbe Tumako le respondió: así será. Iború, iboya, ibosheshé. Y se retiró del monte con la ikoko de omiero y el tizón de aroni.

Y desde entonces en recordación de ese pacto, todos los omieros, y los Oluwos para sus consagraciones echan un tizón encendido dentro de Osain.

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