Ogbe Otura

By Orula
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Aug 27th, 2014
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Patakín:

En una ocasión que Ogbe Tuanilara andaba sucio y harapiento, en esos tiempos murió su padre, dejándole como única herencia un gorrito de cabeza.

Ogbe Tuanilara se dio a la tarea de caminar y buscar fortuna, pero viendo que la situación no cambiaba fue donde Orunmila y le salió este Ifá. Orunmila le dijo: ¿qué cosa te dejó tu padre al morir? A lo que Ogbe Tuanilara contestó: mi padre no me dejó nada, yo soy un vagabundo, un harapiento que no tengo nada y no he heredado nada. Pero Orunmila insistió en la pregunta, entonces el hombre hizo memoria y dijo: ahora recuerdo que antes de morir mi padre me dejó una gorra, pero la dejé porque no le vi nada interesante. Y Orunmila dijo: pues en ese gorro está la virtud que él te dejó, tienes que hacer ebbo poniéndote el gorro y dándole dos gallinas al espíritu de tu padre en el río, y tierra de 16 pueblos distintos, haciéndole una misa, pero esto no lo podemos hacer hasta las cuatro de la madrugada, por lo tanto quédate aquí y espera la hora.

Fueron al río, dieron las gallinas al eggun del padre y después hicieron la misa. Al terminar Orunmila le dijo: ahora tienes que darle dos gallinas blancas a Obatalá y guineo y gallo blanco a Odua. Salió Ogbe Tuamora al camino y al llegar a un pueblo se encontró con un viejo apoyándose en un bastón y le dijo: tengo que darle dos gallinas a Obatalá. El viejo le dijo: yo te acompañaré y fueron a una casa que resulto ser la del viejito, y Ogbe Tuamora le dio las dos gallinas a Obatalá en su casa. Entonces éste le dijo; yo tenía mi casa perdida, pero tú me has ayudado, por lo que te voy a ayudar a ti, ven conmigo y fueron a las afueras del pueblo, allí Ogbe Tuamora observó que en ese pueblo gobernaban rayos del sol, y que la vida iba perdiendo la existencia. Entonces el viejo le dijo que hiciera rogación con la guinea y el gallo empezando por Olorun, al oírlo Odudua le dijo a Olofin que ahí estaba obanillo pidiendo auxilio, que solo el mensajero de Olofin podía rogar allí en ese pueblo y en esa forma. Olofin abrió las llaves de la virtud que estaban cerradas para ese pueblo y salieron las aguas corriendo por los cauces de los ríos, y la vegetación comenzó a florecer y se salvó la vida y la existencia de ese pueblo, convirtiéndose Ogbe Tuamora en el okufa, el adivino de Olofin.

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