Oyekun Batrupon

By Orula
In
Aug 27th, 2014
0 Comments
302 Views

Patakín:
En este camino había un herrero que atravesaba una mala situación, por lo que constantemente imploraba a
Olofin. Este oyó su ruego y envío a Elegba para concederle tres virtudes al herrero.
Elegba le dijo al herrero: “he venido por mandato de Olofin para concederte tres virtudes”. El herrero quedó
inmóvil, y su primera petición fue que en la mata de cerezo que había en su patio toda persona que subiera a
ella, no pudiera bajarse sin su consentimiento. La segunda que todo el que entrara en su casa sin su autorización no pudiera salir y la tercera que todo el que se sentara en su mesa o silla que no pudiera salir ni levantarse de ella sin su consentimiento.
Elegba se quedó perplejo, ya que todo eso le pareció sin lógica alguna, pero dijo: to iban eshu.
Pasaron los días, y sucedió que el hijo del rey entró en la casa del herrero y como muchacho al fin, le
llamaron la atención los cerezos y se subió en la mata. Pasaron las horas y el rey notando la ausencia del hijo
se puso intranquilo y mandó su sequito a la casa del herrero, pero como el sequito entró sin contar con el
herrero, no pudo salir.
El rey, desesperado por el hijo y por su sequito que no regresaba, decidió ir personalmente a casa del herrero,
donde entró sin su consentimiento, llamó al herrero y en lo que este venía, se sentó en la silla, donde ambos
se saludaron.
Que tiene mi hijo que no puede bajarse de esa mata, preguntó el rey, el herrero como hombre modesto contestó: querido rey, todo aquel que suba sin mi consentimiento no podrá bajarse del cerezo y por tal falta yo quiero que usted me de alguna tierras fértiles. El rey dijo, así será.
El rey preguntó: qué cosa es la que le sucede a mi sequito que no puede salir de su casa, pues verá, dijo
el herrero, toda persona que entre aquí sin mi autorización, no puede salir, y por tal motivo yo quiero una
fortuna, no como la de usted, pero respetada. El rey dijo así será.
El rey fue a levantarse para irse con su hijo y su sequito y no pudo levantarse, y dijo, ya usted está complacido con sus peticiones, ¿qué me ha hecho? El herrero contestó, usted está sentado en esa silla sin mi consentimiento y para que pueda levantarse de ahí yo quiero su corona y su gobierno, y del cielo se oyó una voz que dijo: “to iban eshu”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

facebook comments: