Oyekun Meyi

Aug 3rd, 2018

Tratado enciclopédico de Ifá Oyekun Meyi
Oddun de Ifá Oyekun Meyi
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Fue el oddun de Ifá Oyekun Meyi quien revelo como Orunmila le enseñó a la humanidad la forma de protegerse de la muerte prematura.
Cuando el hombre fue creado, la muerte considero a la nueva criatura como la comida preferida para el alimentarse. Así, fue la muerte la única divinidad que se alegró de que dios creara al hombre. Mientras que otras divinidades consideraban al hombre como a un ser inferior creado para servirlas, la muerte lo consideraba como provisión de alimento. No obstante, esperó a que el hombre se multiplicara y después de esto se dirigió a capricho a sus moradas a escogerlos con el fin de utilizarlos como comida. Por carecer de los medios de defensa propia, sin mencionar la lucha por respuesta, el hombre se resignó a la muerte, del ataque incesante por la muerte.
Los hombres no tienen a quien apelar ya que la lógica era que tanto como ellos consideraban a los animales inferiores como comida para alimentarse, la muerte consideraba al hombre como carne para comer.
Siempre que nosotros comprendamos la vencedora filosofía de la existencia de las plantas y animales, los cuales fueron creados para servir un propósito en el sistema planetario, no debemos molestarnos indebidamente ante la inevitabilidad de la muerte. Tal y como nosotros utilizamos las plantas y los animales inferiores para satisfacer nuestros hábitos y deseos preferidos, de la misma manera nos encontramos a merced de las divinidades más poderosas.
Habiéndose dado un papel que desempeñar en el sistema planetario, en el que se incluye la provisión de comida para los altos poderes, dios no ha otorgado el intelecto para defendernos como mejor podamos, ya sea apaciguando o mediante la diversión. Esto está claramente ilustrado en las siguientes revelaciones del oddun de Ifá Oyekun Meyi.
Uku yee
Iruku yee
Eku meyi looruwe
Eja meyi ojoko loore
Olule adiye
Ideregbe aaba murede
Agboghaka, eji laba odumeta
Ako elila toun to oshukaare.
La muerte se alegró de la creación del hombre, robó humanos a capricho para comérselos, dos ratas estaban jugando en la tierra, dos pescados estaban jugando en el agua, la gallina había puesto sus huevos y había ido a descansar, el chivo había tenido muchos hijos, el fuerte carnero de tres años de edad, el macho de la vaca dotado de jugosa carne, fueron todos creados para apaciguar a la muerte, esta asamblea de animales ni apaciguó ni satisfizo a la muerte, la muerte continúa enfocando, su mirada en la carne humana.
Cuando el hombre eventualmente se acercó a Orunmila en busca de adivinación acerca de cómo detener la amenaza de la muerte, éste le dijo que no había sacrificio que pudiera desviar la atención de la muerte sobre el hombre. Su carne constituía lo único que podía satisfacer su divino apetito. Todos los otros, ratas, pescados, aves, chivos, carneros, e incluso vacas, eran las comidas preferidas de los sacerdotes de las divinidades. Él les preguntó si había algo que pudiera impedir que ellos se alimentaran con sus comidas preferidas no obstante, les dijo que la mejor forma de protegerse de una divinidad malvada era haciendo sacrificio con lo que ella prohibía.
Orunmila, en su capacidad de eleri ukpin (testigo de dios en la creación), es el único que sabe lo que cada una de las divinidades prohibe.
Entonces él le aconsejó que prepararan ñames machacados o revueltos (obobo en bini y ewo u elo en yoruba) a lo cual se le debía agregar pequeñas guijas. También les aconsejó que buscaran un pollo pequeño vivo. Ellos buscaron los materiales y todos los hombres se reunieron en el salón de conferencias donde la muerte acostumbraba a escogerlos uno tras otro. Orunmila les aconsejó que se comieran el ñame machacado, pero que botaran las guijas. También debían atar el pollo a la entrada de la casa de Esu, sin matarlo.
Cuando la muerte se acercó a la cámara de conferencias para asestar aún otro ataque, halló las guijas que los hombres estaban desechando de sus comidas. Al ponerse los guijas en la boca con el fin de probar lo que los hombres estaban comiendo, no las pudo masticar, entonces pensó que aquellos que eran capaces de comerse objetos tan duros debían ser criaturas aterradoras capaces de luchar si se les provocaba demasiado. Mientras que la muerte meditaba en el próximo paso que iba a dar, el pollo a la entrada de la casa de Esu comenzó a exclamar uku yee. Al escuchar al grito del pollo, la muerte se alejó corriendo por tener prohibido el sonido de un pollo. La muerte entonces dejó a los hombres en paz y ellos se alegraron, dándoles las gracias a Orunmila por mostrarles el secreto de ella. Fue desde esa fecha que la muerte diseño otras formas de poder llegar al hombre.
Desde entonces, la muerte no pudo matar al hombre directamente porque él es de otro modo una divinidad medrosa. Se ha estado apoyando en sus hermanos más agresivos y vengadores como Oggún, la divinidad del hierro, quien mata mediante accidentes fatales; Shangó, la divinidad del trueno, quien mata mediante el rayo; Sankpana, quien mata mediante epidemias tales como la viruela, la varicela, y el sarampión; la divinidad de la noches, quien mata mediante la brujería, etc. Cuando estas divinidades mortales se muestran lentas en la búsqueda de comida para la muerte, el rey de la muerte utiliza a la enfermedad, su esposa, para que busque comida para la familia. Esto tuvo lugar después que el hombre hubo aprendido el secreto de cómo espantar a la muerte con anterioridad, la muerte hacia presa del hombre por sí mismo.
Por lo tanto, cuando el oddun de Ifá Oyekun Meyi aparece durante adivinación a la persona se le puede decir que la muerte lo está acechando, pero que debe hacer sacrificio a Esu con ñames machacados mezclados con sal y aceite de palma y cargado todo con guijas. También deberá atar un pollo vivo en el lugar sagrado de Esu para espantar a la muerte.
Sin embargo, cuando el oddun de ifa Oyekun Meyi sale en adivinación para un niño recién nacido, a los padres se le deberá decir que hagan sacrificios similares a los que hizo lluvia antes de venir al mundo de manera que el niño se le pueda ir por encima a los diferentes enemigos poderosos que está destinado a tener en el curso de su vida. Este tipo de sacrificio requiere de encantamientos especiales que solo pueden ser hechos por adeptos al ifismo.
Otros trabajos celestiales del oddun de Ifá Oyekun Meyi.

Con el sobrenombre de Edidu Kpere Ojumuna, él hizo adivinación para la lluvia en el cielo antes de que este viniera hacia el mundo. Lluvia se llamaba Ojogidigidi tiinshe Omo Okurin Orun. Él le aconsejó a la lluvia que hiciera sacrificio debido a que este iba a presentarse en el mundo en medio de enemigos. A lluvia se le dijo que hiciera sacrificio con un macho cabro, tela negra y un montón de garrotes. Lluvia hizo el sacrificio antes de partir hacia la tierra.
Cuando éste estaba a punto de nacer, sus mayores más agresivos ya se encontraban en la tierra. Ellos eran: el sol, la claridad y la sequía. Antes de la llegada de la lluvia todos habían jurado que no iba a haber lugar para la lluvia en la tierra. Mientras tanto, lluvia comenzó a amenazar.
Como ya él había hecho sacrificio a Esu, se dispuso a salir en su viaje hacia la tierra. Esu entonces sacó la
tela oscura con la que lluvia había hecho sacrificio y la desplegó para formar una gruesa capa de nubes arriba en el cielo. Se produjo una oscuridad total en la tierra. Entonces Esu le entregó a lluvia muchos de los garrotes que usó para hacer sacrificio y le aconsejó que los utilizara para golpear a cualquiera que se atreviera a pararse en su camino. Estos garrotes son los aguaceros que utiliza la lluvia para castigar tanto a reyes como a esclavos, a los de arriba al igual que a los de abajo, hasta este día. Fue así como pudo someter al rocío, la sequía, el calor, el polvo, los árboles, etc., los cuales eran sus enemigos.
Como pescado llegó a multiplicarse.
Iwo oye
Emi oye
Oye ontoke bo
Oshebi oju loomo
El oddun de Ifá Oyekun Meyi hizo adivinación para pescado cuando ella estaba llegando procedente del cielo. Pescado era la hija del río en el cielo. El oddun de Ifá Oyekun Meyi le aconsejó que hiciera sacrificio con el fin de que pudiera tener menos hijos en la tierra.
Se le dijo que hiciera sacrificio con un chivo, gallina y paloma. Ella hizo el sacrificio y vino al mundo donde
comenzó a tener hijos en múltiples de cientos a la vez.
El oddun de Ifá Oyekun Meyi revela el secreto de las divinidades al mundo.
Uji odo nimo gbu uji odo
Ibi ono meewa mo gbu ji edun
Akeke ge igi un ugbo
Agboun re gegerege
Iyoyo agbo ni rin konre konre
Olule oje gbrironmu romu oja tontonton
Olule eti gbironmu
Ronmu oja titi ronronron
Adifa fun Orunmila ni igba to ti ko
Run bowa kole aye
El sonido del mortero repercute desde el punto en el cual se halla:
Me detuve en el camino y escuche el hacha talando el árbol; el hacha estaba talando un árbol en el bosque y el
sonido repercutió a varias millas de distancia.
A medida que el carnero se mueve, su capucha oscila de izquierda a derecha.
El hombre que ha ido en una casa cerca del mercado escucha el sonido de la plaza.
Esto eran los nombres de los awos que hicieron adivinaciones para el oddun de Ifá Oyekun Meyi cuando este estaba viniendo hacia el mundo. Ellos le aconsejaron que hiciera sacrificio con un macho cabro a Esu y que ofreciera chivo, gallo, paloma, tela blanca y cauris a Olokun, la divinidad del agua.
Él hizo los sacrificios.
Las 200 divinidades (ugba run mole en yoruba, ihenuri en bini) decidieron visitar la tierra para ver como la estaban pasando sus habitantes. Cuando llegaron a la frontera entre el cielo y la tierra en oja ajibomekon, se encontraron con dos mujeres llamadas Oja y Aje. Estas mujeres personificaban el dinero y la prosperidad.
Como veremos más adelante, casi ninguna de las 200 divinidades hizo sacrificio antes de abandonar el cielo ni se molestaron en obtener permiso de Esu, a quien todas despreciaban por ser un oscurantista.
Apenas habían abandonado el cielo, Esu desató el cordón de la lluvia. Pronto ésta comenzó a caer pesadamente y todas las otras divinidades buscaron refugio en un lugar u otro. Orunmila al llegar a la tierra, sin preocuparse por cuan pesadamente lloviera, continuo solo en su viaje acompañado por las dos mujeres.
Cuando llegaron a la tierra, sus hijos les dieron ropas para que se cambiaran. Les dieron trajes blancos para que
se los pusieran.
La lluvia llegó de manera continuada durante tres años. Orunmila, mientras tanto, vivió en matrimonio con las dos mujeres, Aje y Oja, y ellas habían tenido hijos, pero las otras divinidades no habían llegado.
Después de esperar en vano por la llegada de las otras divinidades, sus hijos y seguidores en la tierra decidieron salir a buscarla. Cuando los ciudadanos de la tierra se encontraron con las divinidades y las persuadieron de que los siguieran a la casa, ellas declinaron la oferta alegando que estaban bastante cómodas en su nueva moradas y ambiente.
Por su parte, Orunmila había estado practicando el arte de Ifá de manera exitosa en la tierra y había reclutado a
varios conversos. También se dedicó al comercio con la ayuda de Aje y Oja, quienes se habían convertido en sus esposas. Ambas mujeres lo hicieron excesivamente rico.
Esta revelación explica porque los lugares sagrados de la mayor parte de las otras divinidades se mantienen fuera de la casa hasta este día, con la excepción de Orunmila conjuntamente con Aje y Oja (Olokun) quienes siguieron a Orunmila al mundo. El resto se mantiene en las diferentes locaciones donde tomaron refugio de la lluvia cuando estaban llegando al mundo. La razón por la cual a Olokun y a Orunmila se les sirve con ropas blancas hasta este día se debe a que esos fueron los trajes que utilizaron cuando llegaron a la tierra empapados por la lluvia que cayó cuando realizaban su viaje.
Esta revelación también explica porque de los hijos del oddun de Ifá Oyekun Meyi no se espera que utilicen paraguas, ya que su divinidad patrona no se protegió de la lluvia que lo mojó durante su viaje desde el cielo. Si el ono Ifá (odiha) se prepara con cuidado para los hijos del oddun de Ifá Oyekun Meyi (esto es, aquellos para los cuales le sale en ugbodu), los mismos serán muy ricos y prósperos en la vida siempre que sean capaces de desechar el uso de paraguas y nunca permitan que la lluvia les impida realizar cualquier cosa que estén proyectando hacer. Su prosperidad frecuentemente está influida por las esposas si tienen la suerte de casarse con la mujer adecuada temprano en la vida.
La mejor profesión para los hijos del oddun de Ifá Oyekun Meyi es la cría de animales de granja o el comercio. Este fue el consejo dado a Oyekun Meyi antes de que abandonara el cielo, debiendo el, comerciar ovejas o animales, aves, cerdos, chivos, vacas o lo que fuere. Esto le daría un buen inicio en la vida, aunque desde ahí se graduarán hasta llegar a lugares más altos del empeño económico.
El nacimiento del oddun de Ifá Oyekun Meyi.
El padre del oddun de Ifá Oyekun Meyi era tan paciente como el vertedero de escombros (otion en yoruba y otiku en bini), mientras que su madre era tan fuerte como el cruce de tres caminos. En otras palabras, el padre era un lego, mientras que la madre era una bruja que solía transfigurarse en el mundo astral y psíquico para asistir a reuniones con los ancianos de la noche.
Cuando los poderes de la esposa se hicieron demasiado dominantes para el padre este fue por adivinación y se le dijo que hiciera sacrificio con una boa (okaa en yoruba y arunwoto en bini). El hizo el sacrificio y la esposa pronto quedó embarazada.
La noche en que ella iba a parir, nuevamente se transformó para pasar al mundo de la brujería. Cuando se despertó, Esu había colocado la boa con la cual el esposo había hecho sacrificio, en el fondo de la casa. En eso, ella sintió deseos de hacer sus necesidades, se dirigió al fondo de la casa para ir al servicio, el cual tradicionalmente se hallaba alejado de la misma. Cuando iba hacia el servicio vio a la serpiente y corrió atemorizada alejándose de la casa hasta que llegó al cruce de los tres caminos. Fue allí donde de repente se le presentaron los dolores y parió un varón sin que nadie la ayudara.
Ella estaba tan contenta por la doble salvación y alegría que había tenido en una noche que al niño se le llamó
Oyekun Meyi. Se le había escapado a la muerte sobreviviendo el ataque de la boa y al mismo tiempo tuvo el hijo que había estado deseando durante años.
Cuando el oddun de Ifá Oyekun Meyi sale en adivinación para una mujer quien está deseando un hijo se le deberá decir que ella es responsable de su infecundidad ya que no solamente es más fuerte que su esposo, sino que ve más de lo que él ve. Se le deberá aconsejar que se subordine a la autoridad del esposo si verdaderamente desea tener un hijo.
Si sale en adivinación para un hombre el cual está ansioso de que la esposa tenga un hijo, se le deberá decir que
ella no está tan deseosa como él de tener un hijo. Con el fin de que la mujer tenga el hijo él deberá utilizar una
boa para hacer sacrificio a su Ifá, si tiene uno o deberá hacer los preparativos para tener su propio Ifá y así contener los poderes diabólicos superiores de su esposa.
La venida de Jewesun a la tierra.
También fue el oddun de Ifá Oyekun Meyi quien reveló cómo Jewesun vino a este mundo. El awo que hizo adivinación para el antes de que abandonara el cielo se llamaba; Bi aba kpe oku ni kponkpo Alayiye, looma daun Odifa fun odo agutan Tinshe okombi omo Oloddumare Ove laa arinrin igbatema omo araye.
Que quiere decir: Cuando a la muerte se le llama a distancia es un ser humano quien va a responder al llamada.
Al hijo de dios se le llamaba Jewesun en el cielo, se le dijo que hiciera sacrificio con una oveja y tela roja para
que pudiera sobrevivir la conspiración que se iba a organizar con los seres humanos contra el en la tierra. Se le
dijo que también diera un macho cabro a Esu, lo cual bruscamente rechazó debido a que él había jurado venir al mundo a destruir las fuerzas del mal representado precisamente en Esu.
Sin embargo, accedió a hacer sacrificio con la oveja y la tela roja. El awo le dijo que sino hacia el sacrificio
a Esu, los agentes de este serían los que lo matarían y acortarían el término de su vida y sus obras misioneras
en la tierra. No obstante, como ya él había hecho sacrificio con la oveja, se despertaría pasado tres días y su
fama lo sobreviviría después que hubiera regresado al cielo.
Cuando llegó al mundo e iba a comenzar su trabajo de predicar la objetividad de la verdad, la forma en la cual la gente vivía en el cielo y el amor a dios por sus criaturas, Esu se le apareció en un sueño y le advirtió que ni
siquiera dios mismo había pedido eliminar su influencia (la de Esu) de todo el sistema planetario. Esu le dijo en el sueño que si no le daba el macho cabro él tendría que echarse la culpa a sí mismo ya que influiría sobre sus seguidores para que lo destruyeran.
Jewesun nuevamente se negó a servir a Esu basado en que el bien nunca podía rendirse ante el mal.
A Jewesun realmente lo mataron tres años después de haber iniciado su trabajo en la tierra.
Como fue que lo llamaron Jewesun.
Su madre secretamente había ido a Orunmila en la víspera de la partida de odo agutan hacia la tierra y lo persuadió para que hiciera el sacrificio a Esu que su hijo había rehusado hacer. Ella llegó a la casa de Orunmila con el macho cabro justo después que el sol se puso. Orunmila le dijo que el tenía que arrancar 201 hojas diferentes en el monte con las que debía lavar la cabeza de su hijo en el lugar sagrado de Esu. Como es imposible lavar la cabeza de una persona en su ausencia, no había modo de realizar el sacrificio a Esu. Cuando la mujer insistió que Orunmila debía improvisar algún arreglo, él replicó diciendo que las hojas del bosque ya estaban durmiendo y que no se les debía molestar. Esta expresión en yoruba significa: “Jewesun”, por lo cual Orunmila dijo que debía ser el nombre de odo agutan, tinshe okombi omo olodumare, cuando llegara a la tierra.
Como Jewesun debía partir hacia la tierra la mañana siguiente, no había posibilidad de hacer el sacrificio a
Esu y este nunca se realizó.
Cuando este oddun sale en adivinación para un niño concebido, a los padres se les deberá decir que éste viene al mundo como un reformador pero que, a menos que se haga el sacrificio especial por él, al igual que como se le dijo a odo agutan en el cielo, el niño no vivirá para cumplir su tarea y que su popularidad solo florecerá después de la muerte.
Los trabajos terrenales del oddun de Ifá Oyekun Meyi.
El hizo adivinación para el fuego (oloba).
Aamu eku, eja, adiye, kpelu ewure
Amushe a ye oloba,
Aye oloba ku dududu.
Won lo bere lowo eyi oye,
Kini iaama mu shaye oloba
Kaye re adide.
Oloba (el fuego) se hallaba enfermo y se estaba muriendo.
La rata, el pescado y la gallina fueron ofrecidos en sacrificio.
El chivo fue más tarde utilizado para hacer sacrificio y revivir al fuego.
A pesar de estos sacrificios la enfermedad se hizo aún más grave. A Orunmila entonces se le pregunto que podía hacerse para revitalizar al fuego.
Después de la adivinación, Orunmila revelo que la única manera de traer al fuego de regreso a la vida era mediante el uso de aceite de palma, tres pedazos secos de nuez de kola, hojas secas de palma y un gallo para preparar un sacrificio especial para bañarlo. Después de preparar el sacrificio, Orunmila lo llevó a un cruce de caminos y allí lo lavó. Después del baño a Oloba se le llevó de regreso a la casa. Los tres pedazos de nuez de kola, las hojas de palma y el aceite de molieron juntos y con eso se marcó la cabeza de Oloba.
Poco después, Shangó liberó el rayo en el cielo, lo cual invocó a Oloba de regreso a la vida y encendió el fuego
que rápidamente desato una conflagración.
Es por eso que a Orunmila se le alaba con la canción poema que expresa que él fue la única divinidad que devolvió la vida al fuego cuando este estaba tan enfermo y débil que no podía quemar ninguna cosa o persona.
No obstante, Orunmila le dijo que nunca debía pagarle con ingratitud y que siempre debía recordar lo que había hecho por él. Es por esto que hasta este día cuando el fuego entra en una casa donde este Orunmila, si se consume, no tocara el lugar sagrado de Orunmila. Siempre hará un círculo alrededor del lugar sagrado. El poema canción es el encantamiento utilizado por los sacerdotes de Ifá para apagar el fuego ardiendo cuando está amenazando con causar la destrucción.
Porque los hijos del oddun de Ifá Oyekun Meyi no usan gorros.
Ligbo lere ligbo
Ligbo naa re eri
Ligbo naa tieri elede ule
Ligba naa ri awori
Airi eron ekon jeun modun modun.
Hay virtud en el valor, el el vigor lo que se multiplica lo que permite que los cerdos a las ovejas cuando llegan a un pueblo.
Estos son los nombres de los awoses que hicieron adivinación para el oddun de Ifá Oyekun Meyi. Ellos le aconsejaron que hiciera sacrificio de modo que el pudiera multiplicarse. Se le dijo que hiciera sacrificio con las carnes de animales domésticos y del monte tales como cerdos, guineas y dos ovejas de manera que sus hermanos pudieran multiplicarse.
Él hizo el sacrificio.
Los sacerdotes prepararon unas de las ovejas con medicinas, adicionando las hojas adecuadas y el iyeresun de
Oyekun Meyi. Después de esto, llevaron a la oveja al pie de la palma donde se le baño con las hojas preparadas. A Oyekun Meyi personalmente se le dijo que se bañara con las hojas al pie de la misma palma. Era una palma joven que recientemente había comenzado a crecer.
Después del baño, la olla y su contenido se pusieron boca abajo para cubrir la joven palma. De ella se esperaba que echara la olla a un lado cuando creciera. Fue así como oddun de Ifá Oyekun Meyi floreció después de echar a un lado el gorro de la pobreza al pie de la palma. Es por esto que se supone que los hijos de Oyekun Meyi no usen gorros en su cabeza.
Oyekun Meyi entonces trajo para la casa a la oveja bañada. La segunda oveja y los animales/carne restantes se prepararon y enterraron en el suelo de su casa. Fue así como la cabeza de Oyekun Meyi se hizo fuerte. Él dejó que la oveja se paseara por el pueblo mientras que tenía buen cuidado de ella. A medida que la oveja gradualmente comenzó a multiplicarse, Oyekun Meyi también comenzó a multiplicarse. Él tuvo varias esposas e hijos.
Cuando el oddun de Ifá Oyekun Meyi sale durante una iniciación en ugboru, a la persona se le deberá decir que su cabeza no es fuerte. Que deberá ser llevado, por lo tanto, a un cruce de caminos por un sacerdote habilidoso que conozca el ono Ifá (odiha) adecuado con un gallo, tres pedazos de nuez de kola y hojas secas de palma para allí ser bañado.
También se le deberá decir que él es unión y que debe ser bañado por awoses en un cruce de caminos. Si es capaz de hacer sacrificio, prospera en la tierra. Se le debe aconsejar que comience en la vida con la cría de ovejas a cerdos, los cuales se desarrollaran con dimensiones de mayor amplitud.
Como Eyiogbe solucionó el problema de la muerte.
Tan pronto como el oddun de Ifá Oyekun Meyi comenzó a prosperar, la muerte se puso tras su rastro debido a que frecuentemente se dice que la muerte no mata a un chivo que no tenga una existencia establecida. Del mismo modo, raramente la muerte va detrás de mendigos y vagos. En el momento en que una persona comienza a escalar el árbol de la prosperidad es cuando la muerte comienza a perseguirlo. Es por esto que
Orunmila dice que el paso a la prosperidad frecuentemente es tortuoso y duro.
En esta ocasión Oyekun Meyi comenzó a tener sueños aterrorizantes. Invitó a algunos de sus sustitutos a que hicieran adivinación para él.
Los awoses que invito se llamaban: Okpa gboungbo ounshiwaju du ona. Ese mejeji onjija du ona.
Ellos le dijeron que hiciera sacrificio con cuatro gallinas, cuatro ratas y cuatro pescados para que pudiera
sobrevivir a las malvadas maquinaciones de la muerte en su contra. Él hizo el sacrificio y Eyiogbe vivió hasta una edad avanzada. Se ha revelado que él en realidad no murió, caminó de regreso al cielo.
Como el oddun de Ifá Oyekun Meyi ganó favores y regalos.
Para poder disfrutar los frutos de su trabajo sin molestias y sin el riesgo a la penuria, Oyekun Meyi tuvo que
hacer otro sacrificio.
Después de ofrecer una rata y un pescado para protegerse de la muerte y de la enfermedad se le dijo que ofreciera un cerdo a Ifá y un segundo chivo a su cabeza. Él hizo los sacrificios y se hizo tan rico que no podía creer que fuera dueño de todo lo que tenía. Los hijos de Oyekun Meyi con frecuencia son muy prósperos debido al sacrificio hecho por el al principio del tiempo.
Los awoses que hicieron adivinación para él se llamaban:
Eroke ile aaberu gegere y eroke ile abidi birikpe.
El también dio macho cabro a Esu, gallo a Oggún y tortuga a osonyin. Si compro prosperidad de todas las divinidades principales.
El oddun de Ifá Oyekun Meyi se convierte en rey de la noche.
Las divinidades tenían el hábito de celebrar reuniones cada cinco días. En una de las reuniones se hizo una proposición de que cada una de las divinidades debía demostrar sus hazañas para que los otros las vieran. Por su lado, Oyekun Meyi se vanaglorio de que él era el único que sabía como impedir que los gusanos penetraran en una cosa podrida y cómo hacer que un animal muerto fuera más famoso que su equivalente vivo. Se le dijo que en la próxima reunión debía demostrar las capacidades declaradas.
Al día siguiente, Oyekun Meyi fue al mercado y compro un chivo al cual paseo por el pueblo con una soga atada al pescuezo. Durante el paseo el chivo solo hizo los sonidos inocuos en los cuales nadie se fijó. Al día siguiente, Oyekun Meyi sacrifico el chivo y le quito la piel para ponerla a secar. Tan pronto como esta estuvo lo suficientemente seca, el hizo un tambor. Después de preparar el tambor, su sonido se escuchó en todo el pueblo cuando lo tocó y fue tanto que la gente comenzó a preguntarse que se traía entre manos.
En el día señalado, él fue a la reunión con un tambor untado con un jabón negro el cual fue especialmente preparado para expulsar a las brujas del ambiente donde uno se desarrolla. Entonces se le llamó para que demostrara los puntos que se habían mencionado en la reunión anterior. El respondió preguntando si alguien había escuchado el sonido del chivo vivo que recientemente se había paseado por todo el pueblo. Unos pocos miembros confirmaron que habían escuchado los berridos del chivo, pero muchos otros expusieron que no habían escuchado sonido alguno. Nuevamente, él preguntó si alguien había escuchado el sonido del tambor
que había estado tocando durante los dos últimos días. Todos confirmaron haber escuchado el sonido del tambor, aunque se preguntaron cómo iba a demostrar su punto.
Entonces él explicó que el jabón pegajoso en la cara del tambor era el animal podrido que no tenía gusanos, mientras que el tambor representaba al animal muerto que sonaba más alto que uno vivo. Todos los miembros comprendieron los puntos y al instante fue hecho rey de la noche.
Si Oyekun Meyi sale en adivinación de ikin para un hombre, a este se le deberá decir que ofrezca un chivo muerto a Ifá matándolo antes de servir a Ifá con él. Esta es una ofrenda especial debido a que Orunmila desea hacer una revelación secreta al hombre.
Si sale para una mujer, ella tiene muchas posibilidades de estar embarazada o de estar teniendo la menstruación. Si las dos probabilidades no son aplicables, a ella se le debe aconsejar que ofrezca un gallo a Oggún para prevenir cualquier incidente que probablemente la conduzca a derramar su sangre en los próximos tres a cinco días. A ella se le debe decir que hay una mujer vieja que le está creando problemas con brujerías. Por tanto ella deberá ofrecer una gallina y nueve huevos a la noche para neutralizar las malvadas maquinaciones de la mujer.
A él o a ella también se le deberá decir que si no se les ha perdido algún dinero, esto pronto sucederá, aunque no se deberán molestar por esto ya que la pérdida está destinada a pagar por calamidades más dolorosas.
Como el oddun de Ifá Oyekun Meyi le puso adenimi a un niño.
Liimiiko, miimiiko, ierimiikoo
Mi ejiogbe yio she teere kaari
Limiko miimiko erimiko
mi iwori meyi yio shabe firiyan
Liimiiko, miimiiko, ierimiikoo
Mi idi meyi yio gbiku tuei tuei
Liimiiko, miimiiko, ierimiikoo
Mi obara meyi yio shori te bele
Liimiiko, miimiiko, ierimiikoo
Mi okonro meyi yio shose gberege
Liimiiko, miimiiko, ierimiikoo
Moje wo o bon wood shoromi
Memo tii miiko ia fi owun
Oyekun Meyi yio owun nukon mimiaye kobem bem
Omo tounba ti bi ni wa kati teun a ankpe lademini
Cuando sale esta adivinación para una mujer embarazada, de seguro tendrá una hembra a quien se le llamara adenimi. Oyekun preguntó a sus seguidores: ¿Quién tiene un físico rollizo y corpulento?
Ellos respondieron, es Eyiogbe. El respondió Eyiogbe es alto pero delgado.
El diálogo continuó con respecto a otros cuatro olodus, para cada uno, Oyekun respondió:
Iwori tiene cabeza grande y piernas gordas, pero abdomen pequeño. Idi tiene cabeza pequeña y piernas pequeñas, pero barriga grande.
Obara tiene cabeza pequeña, pero abdomen y piernas grandes. Okonron tiene cabeza grande y estomago grande, pero piernas pequeñas y desproporcionadas.
Oyekun Meyi entonces alardeo de que no había ningún otro Olodu con un físico simétrico de la cabeza a los pies.
Es solo el, Oyekun Meyi, el que está dotado de un cuerpo fornido desde arriba hasta abajo. Entonces proclamo que cualquiera que naciera durante este tiempo se le debería llamar adenimi (“la corona rolliza y corpulenta”).
La significación de este elogio egocéntrico solo se puede apreciar echándole otra mirada a los signos de cada uno de los olodus anteriormente mencionados.
Ogbe Iwori Idi Obara Okonron Oyekun
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Los siete príncipes: la formación de la tierra.
Oraniyan es el hijo de akambi de Oduduwa, primer rey legendario de los yorubas, él fue igualmente el segundo rey y el padre del tercer oyaka llamado también ada y el cuarto Shangó oraniyan que tenía un temperamento guerrero estableció la soberanía de los reyes yorubas sobre los países que tenían a Oduduwa como concepto común.
Algunas concepciones dicen que cuando murió akambi los hijos se repartieron entre ellos los tesoros y riquezas. Ologbo tuvo la corona, alakentu los vestidos, ojise rey de la plata, oragun rey de ilea y los mayores oni shagba los rebaños, oluo popo las perlas y no quedo nada más que las tierras para oraniyan quien se encontraba en una expedición guerrera en el momento de la repartición. Él se mostró satisfecho con su dote, porque como dueño de las tierras recibiría de sus hermanos dotes y tributos.
De esta supremacía de oraniyan nos ha llegado la información por ética de la siguiente leyenda:
Al principio del mundo la tierra no existía, arriba estaba el cielo y debajo el agua, ningún ser animaba ni el cielo ni las aguas, entonces el omnipotente Oloddumare, el dueño de todas las cosas, creo siete príncipes coronados para aliento y entrenamiento de los príncipes; creó después siete calabazas muy gruesas llenas de shaba (papilla a base de maíz) y siete sacos dentro de los cuales había conchas, perlas, tierras, una gallina y 21 barras de hierro. Creo también dentro de una tela negra un paquete voluminoso del que no se sabía la naturaleza, creo en fin una cadena muy larga la cual amarra las provisiones, los tesoros y los siete príncipes.
Dejo caer todo de lo alto del cielo, al final del vacío solo había agua. Oloddumare desde lo alto de su morada
diurna lanzo una nuez de palma que cayó en el agua, al momento una gigantesca palmera se elevó hasta los príncipes ofreciéndoles abrigo, pasto seguro entre sus ramas.
Los príncipes se refugiaron allí y se instalaron, abandonaron la cadena que remontaban hacia el omnipotente. Todos eran príncipes coronados y por consiguiente todos querían mandar y como eso no podía ser decidieron separarse.
Los mayores tomaron los tesoros y dejaron a Oraniyan con el saco de tela negra y los 21 pedazos de hierro, los
siete príncipes se repartieron el descubrimiento dentro de las ramas de la palmera.
Cuando Oraniyan quedo solo abrió el bulto de tela negra y vio que dentro había una materia negra que él no conocía, entonces la sacudió y la materia negra cayó al agua y se convirtió en un montículo que emergía de la misma. La gallina voló para posarse en el montículo y cuando llegó comenzó a escarbar la materia negra y esta se esparció lejos agrandándose el montículo y en lugar de agua tomó cuerpo y nació la tierra.
Oraniyan se puso contento, encerró en la tela negra las 21 barras de hierro y se decidió a descender sobre el montículo y tomo posesión de la tierra, pero los seis príncipes restantes quisieron arrebatarle la tierra y Oraniyan tomo sus armas (las 21 barras de hierro) que siguiendo la voluntad del todopoderoso se habían transformado en lanzas variables, hachas, etc. Y blandió una enorme espada de gran filo y más filosa que los finos cohollos de Olofin y él les dijo: ustedes se robaron todos los tesoros y no me dejaron más que esta tierra y estos hierros, la tierra ha crecido y también este hierro, y partió hacia arriba de los príncipes los cuales pidieron clemencia pidiéndole que le dejará una parte de la tierra para poder vivir.
Oraniyan les concedió la vida y les dijo dirigiéndose a estos: ustedes y sus descendientes cada año vendrán a rendir homenaje y pagarle tributo a la ciudad a fin de demostrarle y recordarle que habían recibido la gracia de la vida y de la tierra.
Oraniyan rey de oyo.
Es aquí donde Oraniyan se hizo rey de oyo y soberano de todo el país yoruba, es decir de toda la tierra.
La tradición cuenta que el partió de Ifá a la cabeza de una expedición hacia el este para vengar a su abuelo lamurudu. No pudo llevar su proyecto a cabo con buen fin habiendo este de interrumpir la vía por una interminable columna de hormigas negras, cambio el itinerario en un lugar llamado igan gan, surgiendo una disputa con su hermano por un jarro de cerveza y ogdo el mayor que lo había acompañado, dejo la expedición.
Oraniyan trato de seguir a través del país takua, pero los habitantes del lugar le cerraron el camino.
Después por otras diferencias su primo akijele, hijo de Oraniyan, el más joven de los hijos de Oduduwa, lo dejó también y fue a fundar Eyiogbe instalando allí a oshagriñan, el orisha de su padre.
Oraniyan renunció a sus proyectos y fue a fundar la ciudad de oyo que se convirtió en la ciudad de los reyes. Ile ife quedó como la capital religiosa, dejo a su hijo aguka como rey (alafin de oyo) y el partió a guerrear convertido en el segundo rey de benin addika y deja en el trono a su hijo ewenko cuyos descendientes reinan aun, volvió a ile ife donde captura a uno de ile ife, una gran piedra enderezada conocida como opolopo owo oraniyan, “sable de la justicia que esta guardada” y los reyes de oyo deben de tenerla en la mano durante la ceremonia de entronización para asegurar su autoridad futura.
Oraniyan fue concebido en condiciones muy particulares. En efecto una leyenda dice: él se convirtió tarde en
orisha de los guerreros y de los herreros, conquisto la ciudad de ogofun, la saqueo y tomo un importante botín.
Una prisionera llamada alakaiye le gusto y tuvo con ella relaciones amorosas, pero cuando Oduduwa la vio se turbo y declaro que haría de ella una de las mejores y que esperaba que nadie hubiera abusado de ella.
Oggún no confeso nada y nueve meses más tarde Oraniyan vendría al mundo y su cuerpo estaba dividido en dos colores, blanco a la derecha, porque Oduduwa era de piel muy clara y negro a la izquierda, porque Oggún era de piel negra.
Entonces Oduduwa exclamo: Oggún tu tuviste relaciones con alakaiye. Ese día agrega la leyenda que Oggún confundido y apurado no supo que responder quedando callado y es en recuerdo de esto que los servidores de ile ife están pintados mitad blanco y mitad negro.
Ese día en el lugar llamado oke mosun donde Oggún sufrió una metamorfosis convirtiéndose en una piedra rígida, el oni, rey de ife descendiente y sucesor de Oduduwa sobre el trono cruzaba su sable en signo de alianza con oshogun, el sacerdote Oggún.
Esta unión entre Oggún y Oraniyan en la leyenda de la creación de la tierra citada más arriba Oggún simboliza
las cadenas de hierro, él siempre está delante y abre el camino por las 21 barras de hierro en las cuales están las
armas de Oraniyan.

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